Vacaciones de pantalla

 

 

Vacaciones de pantalla

 

¿Has compartido momentos al aire libre con los(as) peques las últimas semanas? ¿Cuánto tiempo han pasado pendientes del móvil o de la tablet en las vacaciones? Os cuento de nuestra experiencia.

Era un domingo. Teníamos muchas cosas para organizar, para preparar: la vuelta al cole, la ropa, la comida. Sin abuelos(as) o tíos(as) para apoyarnos. Y de repente miramos a las niñas, había un raro silencio: cada una con un móvil, toda la mañana.

Intento yo quitarle el móvil a Lara, de 4 años. Me sorprendo pues empieza a gritar. Además, me pega sin dudarlo y me dice: mamá es tonta. ¿Cómo?, pienso yo. Qué mala madre soy, no estoy gestionando bien el tiempo. Me siento fatal.

Se acabaron las vacaciones de las niñas. Y de alguna manera, la nuestra. Hemos ido a la playa, al bosque, al parque. Hemos disfrutado mucho en familia. ¡Muchísimo! Pero confieso que en muchos momentos hemos abusado de la tecnología. Han sido unas vacaciones de pantalla en muchas ocasiones. Hemos dicho algunas veces: “juega un poco con el móvil, mira una peli con tu hermana” y esas cosas. Es verdad que muchas veces estamos las mamás y los papás agotados(as) y necesitamos un rato para nosotros(as). No sé, unos minutos de silencio. Tampoco nos sentimos mal si juegan de vez en cuando. Pero muchas veces cedemos al uso excesivo de la tablet, del móvil o de la televisión.

Se sabe y lo dicen los(as) especialistas. Richard Louv, nombra por primera vez en 2008 en su libro “Last Child in the Woods” (‘El último niño de los bosques’) al llamado trastorno por déficit de naturaleza. Cada vez estamos más conectados a la tecnología y menos a la naturaleza y eso está cambiando el desarrollo de nuestros (as) hijos (as). Su uso excesivo perjudica la concentración y el sueño. Además puede causar sedentarismo y dificultades de aprendizaje entre tantas otras cosas. Y más horas de juego con el móvil, menos tiempo de juego libre. Los niños(as) de hoy aprenden a jugar con la tablet antes que atarse los cordones.

Y ese domingo por la tarde, notábamos una ansiedad excesiva en nuestras dos niñas. Así que decidimos salir a caminar por un bosque que tenemos cerca de nuestra casa. Y al llegar, enseguida notamos que empezaron a tranquilizarse, casi que instantáneamente. Observamos juntos a los pajaritos, hablamos de las nubes, buscamos en los árboles tonos de verde, de amarillo. Ellas descubrieron el camino de las hormigas. Contamos historias, cantamos. Y al regresar a casa, estaban tranquilas, relajadas y felices.Y nosotros también.

No hace falta vivir o mudarse hoy mismo al campo para conectarse más con la naturaleza y que nuestros(as) peques sientan ese contacto. Basta con detenerse más a observar la lluvia, el cielo, con tocar la tierra con ellos (as) o disfrutar del atardecer. Basta con lo sencillo, con las pequeñas cosas. Algo así como desconectar para conectar con uno(a) mismo(a), con nuestro entorno. Un ratito cada día, os aseguro que valdrá la pena entre las idas, venidas y pantallas del día a día.

Un abrazo.

(Juliana Simeone)

2 comentarios de “Vacaciones de pantalla

  1. Graciela dice:

    Muy bueno Juliana y muy cierto todo lo que decis. Tus niñas tienen la suerte de tener padres que lo ven. Beso grandote

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