Tu hija no es normal

Tu hija no es normal

Aquí os presento a Lara, nuestra hija menor. En la imagen, la primera vez que la he visto, que la he tenido en brazos, al día siguiente de su nacimiento a través de un parto complicado. Sí, nuestro primer contacto ha estado lejos de ser el que cualquier madre sueña durante el embarazo, ha sido entre miradas, cables, aparatos, médicos, enfermeras. Pero sobretodo, entre miedo, inseguridad y muchas dudas.

En los primeros días, no sabíamos como reaccionaría, como sería su desarrollo. No sabíamos si crecería como cualquier otro bebé, cualquier otro niño o niña “normal”. No sabíamos nada. No habíamos planificado esa situación anormal e inesperada. ¡No estaban en las revistas ni en las fotos! Tampoco sabíamos todo lo que descubriríamos con su llegada, el aprendizaje que supondría para todos en la familia.

Empezamos a cambiar nuestra mirada. Ha dejado de importar si lograba sentarse con 5,6,7 meses. Si lograba finalmente caminar con 11,12,13 meses. En general pensamos que si nuestros (as) bebés no crecen conforme lo establecido en las escalas de desarrollo es que nada, tu hija(o) no es normal. Te lo dicen con miradas en los parques, en el cole. Para nosotros, lo que importaba era que avanzaba y crecía a su ritmo. Y su ritmo era el mejor de todos. Hemos quitado la ansiedad que muchas veces las madres, los padres y todo el entorno familiar tiene de que nuestros (as) pequeños (as) consigan superar cosas que se supone que tienen que superar a cada mes. ¡Qué alivio! Poder disfrutar de esa etapa de nuestra vida así es una maravilla y aporta confianza en el proceso y relación madre/padre – hijo (a).

Me he inspirado en contarles esto hoy al encontrar algunas observaciones de Emmi Pikler que en 1938, en su primer libro titulado ¿Qué sabe hacer su bebé? llamó la atención sobre el hecho de que existen unas considerables diferencias individuales en el ritmo de desarrollo de los niños y niñas a
los que no se intenta acelerar en sus adquisiciones. Ella destacó que aquellos que se desarrollan de manera más lenta que la media no sólo tienen el derecho de hacerlo así, sino que también
tienen sus razones, que se han de respetar.

Confía en el desarrollo al tiempo natural de tu pequeño(a). Relájate y respétalo.

Hoy Lara tiene 4 años. Sigue progresando a su ritmo y llenándonos de mucho orgullo.

¿Y tú? Has tenido alguna experiencia así? ¿Tu bebé es “normal”? ¿Entienden y respetan sus tiempos vuestro entorno familiar?

¡Un abrazo!

Juliana Simeone.

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