Paciencia y respeto es esencial

Muchas cosas he aprendido desde que soy madre. Acerca de la vida, de las personas, acerca de los sentimientos pero sobretodo he aprendido acerca de mi misma. ¡He conocido cosas en mí que jamás me había imaginado!

En la filosofía montessori, creamos un ambiente para que el niño pueda ser más autónomo y hacer muchas cosas por si mismo. Lo observamos y lo guiamos pero no hacemos por el cosas que el mismo pueda hacer. Eso lo perjudica más que lo ayuda. ¿Pero cómo es todo esto en la práctica?

Seguramente no es perfecto. Hay días que creemos que todo esto de montessori es pura teoría. Bueno, a mi me pasa eso muchas veces por la cabeza, os confieso. Lo primero que he aprendido: a tener paciencia. Paciencia con ellos, paciencia con la vida. Sí, con la vida. Que todo el rato te dirá que tienes que correr, que tienes que avanzar. Tú y ellos contigo. Paciencia con tu madre, con tu familia o amigos. Paciencia con tus tiempos, con el tiempo de los demás y sobretodo con los tiempos de tus pequeños(as). Para ti vestirse rápido por las mañanas, por ejemplo, es automatico pero para ellos, no. Se están descubriendo, están aprendiendo, están conectados con sus necesidades en aquel preciso momento. Y lo segundo y no menos importante: a respetar. Respetar los tiempos de nuestros hijos. Respetar su ritmo. Y mi experiencia dice que sólo aprendemos a respetarlos de esa manera tan conciente cuando aprendemos a respetarnos. Cuando reconocemos nuestras limitaciones y nos adaptamos a las situaciones. Cuando percibimos el momento del día como único y especial. Cuando no dejamos que la rutina y las prisas del día a día controlen nuestras vidas. Es ahí que conseguimos mirar tranquilamente a nuestros hijos y dejarlos que crezcan también tranquilamente.

Yo no soy profesional montessori. Empezaré el curso de asistente el próximo curso, cosa que me hace muchísima ilusión. Escribo estas cosas porque las siento y las vivo cada día. Desde que soy madre, como les decía al princípio, he aprendido mucho y descubierto la meditación, la alimentación saludable. He cambiado mi estilo de vida para sentirme lo mejor posible. No niego que muchas veces siento frustración a pesar de todo el esfuerzo. Pero creo que esto también es parte de ser madre, ¿no os parece? Es frustrarse, aprender, levantarse y seguir guiando de la mejor manera a nuestros pequeños. ¡Un abrazo!

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