Los princípios pedagógicos de María Montessori

Hoy os quiero contar un poco acerca de Montessori, quien tanto nos inspira cada día y sus princípios pedagógicos basados en un largo proceso de observación. ¿Me acompañas?

La Dra.María Montessori nació el 31 de agosto de 1870. Una mujer revolucionária para su época, médica, filósofa, psicológa y antropóloga, luego de muchas observaciones y estudios acerca de los niños en diversos espacios, en 1907 abre la primera Casa de los niños.

Un espacio que le permite observar a un grupo de pequeñuelos, como ella decía. Abre su mente en una época de mucha resistencia y busca entender qué cosas despertaban el interés de los niños, a dónde se dirigian en el espacio que había creado, los materiales que buscaban, etc. A partir de esas observaciones y descubrimientos, empieza a crear su método y descubre que el comportamiento de los niños se desarrolla a través de algunos princípios pedagógicos resumidos a continuación:

El ritmo

Montessori observa la importancia del respeto al ritmo y de responder a las necesidades y los intereses de cada niño. Observa que el ritmo del niño es muy diferente del ritmo del adulto y que el proceso de aprendizaje es mucho más importante que el objetivo o finalidad en si. El adulto quiere llegar al objetivo de la manera más rápida posible. Le cuesta ver y no ayudar a un niño cuando realiza una actividad con un esfuerzo que considera innecesario o inútil. Y para el niño en ese proceso visto como lento por el adulto, está el aprendizaje. Montessori percibe que el ritmo es parte del indivíduo y que modificarlo perjudica el proceso de desarrollo del niño.

La repetición

Otro principio pedagógico fruto de la observación de Montessori es el ejercício de repetición. Su experiencia en la clase con una niña de tres años que repetía varias veces el manejo de un material le llamo la atención. Ella, en su observación como adulta. no notaba ningún proceso o cambio en la manera que esa niña manipulaba el material. Trató incluso de cambiar a la niña de sitio o crear distracciones para ver si ella continuaba con el ejercício o no. Pero ella continuaba, concentrada. No cesó su trabajo hasta que no absorvió todo lo que necesitaba de aquel material. Disfrutó una y otra vez, repitiendo la actividad, de la sensación que realizar aquella actividad le producía. Y eso la hacía feliz.

La libre elección

También pudo percibir en sus observaciones que el niño una vez que conoce una actividad y que descubre como trabajarla, tiene la capacidad de elegir cuál actividad necesita o cuál actividad quiere desarrollar. Montessori dice en “Las observaciones sobre las tendencias y las necesidades síquicas de los niños se han podido realizar gracias a la libre elección”. Ella pudo observar y descubrir sus gustos en el momento que permitió que ellos eligiesen la actividad que querían desarrollar. Un espacio ordenado y la libre elección era una gran motivación.

Los castigos y las recompensas

Algo muy interesante que percibió Montessori ha sido que los niños nunca elegían de manera espontánea utilizar a los juguetes en la clase. No le veían sentido. Preferían otra cosa, algo que naturalmente favoreciera a su desarrollo en una actividad, por ejemplo.

La satisfacción de lograr algo era lo que más motivaba a los niños. No era algo exterior, no era un premio o un castigo, sino que la motivación estaba en ellos mismos. No hacía falta ofrecerles una recompensa para que hicieran algo, incluso muchas veces la despreciaban. Así como el castigo, no tenía sentido para ellos. El aprendizaje era lo más importante.

El silencio

A través de un maravilloso ejercício de silencio con un bebé de 4 meses en la clase y compartiendo con los demás niños sensaciones que tenían observándolo: su respiración, sus movimientos y comportamiento, Montessori ha descubierto el poder de concentración que tienen los niños. Una concentración que es espontánea y natural. Incluso sorpreendente para los adultos. ¡Se detenían al observarlo! Respondían suavemente y eran sensibles al silencio.

El sentido de dignidad personal

Pudo observar en los niños un sentido de dignidad personal a traves de la experiencia de enseñarles como sonarse. Nadie se había dedicado a enseñarles algo que muchas veces era motivo de insultos y conflictos en el entorno social de los niños. Montessori se dió cuenta de lo importante que era para ellos sentirse igual que los adultos , que sus sentimientos eran los mismos y merecían el mismo respeto.

La disciplina

Cuando un niño se encuentra en un espacio ordenado, en el cual se puede mover libremente, con cosas o materiales interesantes para él y que además es respetado como indivíduo, el propio niño va entendiendo las normas. La disciplina es como algo espontáneo y natural. Algo así como un reflejo.

La escritura

Y por último, Montessori pudo percibir un interés natural en la escritura antes que en la lectura en los niños. Se encantaban con el diseño de las formas, de las letras y en el movimiento de hacerlas. Notó que sólo después lograron asociar que tales formas hechas con las manos trasmitían lo que queríamos decir o lo que pensábamos. Y de ahí surgía el interés o la motivación en aprender a leerlas. Incluso los libros que tenían en clase, guardados por mucho tiempo sin despertar el interés de los niños, fueron interesantes cuando los niños descubrieron que en su interior en realidad habían histórias. Y eso también les despertó a la curiosidad y motivación.

Todas estas experiencias y sobretodo observaciones de María Montessori que he intentado resumir aquí nos hace hoy conocedores de la verdadera naturaleza y del comportamiento de los niños.

¿Os parece interesante? ¿Cuál de estos temas os gustaría aprender más? ¿Aplicáis alguno de estos princípios en la educación de vuestros hijos?

Un abrazo.

Juliana Simeone.

 

Un comentario de “Los princípios pedagógicos de María Montessori

  1. Pingback: La importancia de observar a nuestros niños - Luila Kids

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *