Hablamos sobre el asperger

Hoy os quiero hablar un poco del Asperger. Antes que nada, ¿Qué es? Es una alteración del neurodesarrollo que se puede ver desde la primera infancia. Son niños que en general tienen una gran dificultad para relacionarse con los demás. Regularmente un niño con asperger en un aula o en un salón de juegos no se enfoca a jugar con sus pares, con sus compañeros, por ejemplo. Tienen intereses atípicos y no logran desarrollar las habilidades sociales que también se dan en el tiempo de juego de los niños. Tiene causas multi factoriales y un gran componente genético. O sea que puede haber padres que tengan ciertas características o pinceladas del espectro y después los hijos pueden tener las características un poquito más evidentes.

Es una condición con la cual se nace. Para detectarla va a depender del nivel de los síntomas. A nuestra hija Lara, después de 6 años de tanta incertidumbre, ha empezado a aparecer algunas características más claras. Son niños que caen fácilmente en rabietas, les cuesta trabajo los cambios, se desestructuran fácilmente en los momentos que los papás cambian las rutinas, tienen falta de tolerancia a la frustración, quieren inmediatamente satisfacer sus gustos y son niños que tienen juegos que no están dentro de los parámetros o prefieren juegos atípicos. En lugar de jugar, por ejemplo, clasifican. Con los cochecitos lo que hacen es clasificarlos o alinearlos. Nuestra hija clasifica los almohadones. Todo lo que encuentra, lo apila.  Si juegan con bloques, nada más es apilar por apilar. Es muy importante detectar si el niño realmente está jugando o solamente está clasificando los juguetes.

Pero, ¿Cómo desarrollar las cualidades que tiene ese niño? Es importante tomar en cuenta las habilidades que tiene, sus intereses y saber que en el tema que a ellos les atraen van a ser los mejores. Van a ser los especialistas. Es importante tomar en cuenta esos intereses pero también ayudarlos a que puedan desarrollar otras habilidades como son las sociales, el tener o adquirir comportamientos dentro de los parámetros para saber entrar a la sociedad y no sean rechazados. Ese es el gran miedo que tengo como madre, confieso. Es importante conocer sus áreas de oportunidad pero también sus fortalezas.

Lo primero es saberlo detectar. Detectarlo los pediatras, en las aulas. Hay niños que es importante acudir a los medicamentos y otros que no. La terapia es la conductual que va a ayudar a su desarrollo y se sugiere el medicamento solamente cuando son niños a los cuales les cuesta mucho trabajo controlarse y que pueden llegar a tener conductas agresivas fuertes hacia los demás o hacia sí mismo. Sabemos que hay niveles de asperger. En realidad de evalúa el nivel de funcionalidad del niño. Considero que es importante que las docentes sepan cuáles son las características del niño para ayudarlos con sus pares y que pueda tener un juego funcional.  O sea, es muy importante que no se aísle. Se percibe mucho la tendencia en los ambientes educativos de dejar a ese niño con la actividad que lo atrae y no insistirle a que trabaje otra. Debemos incluirlo. 

El asperger es un trastorno del espectro autista. Y debido a que tiene mayores habilidades verbales y habilidades de comunicación, como es el caso de nuestra hija, se puede catalogar como síndrome de asperger. Asperger viene de un psiquiatra que se dio cuenta de estas diferencias que tenían en la población autista previamente reconocida por Leo Kanner. 

O sea que alguien puede tener asperger sin darse cuenta porque los síntomas son más sutiles del espectro autista y es fácil pasar desapercibido.

Tienen en general una gran capacidad de retener información, tienen una memoria fotográfica, por ejemplo. Entonces académicamente muchas veces no hay un problema. El problema es conductual, el problema es social, que tanto puede hacer vínculos con los niños, tener amiguitos, ser invitado a fiestas. El niño en este caso prefiere conversar con los adultos, se enfoca a ver una luz, tienen intereses atípicos. Hay pacientes que logran una adaptación social a los 8, 9 años, 15 años. Depende de lo temprano se les haya tratado y de que los padres conozcan las características de sus hijos y en el propio hogar hagan intervenciones que favorezcan sus áreas de oportunidad.

Os mando un abrazo.

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