¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños en el desarrollo de su independencia?

Hace unos días observaba a mis dos hijas pidiendo cosas a cada dos minutos y me preguntaba: ¿por qué no son más independientes y no hacen las cosas ellas mismas? Si tienen todas las herramientas para hacerlas, se mueven bien, caminan, tienen fuerza, etc. ¿Qué habremos hecho mal yo y papá?, lo analisaba yo.

Uno de los elementos fundamentales de la propuesta Montessori es permitir que el ser humano sea capaz de actuar por si mismo a través de la conquista de la independencia luego de que va adquiriendo habilidades como moverse, caminar, controlar sus esfínteres, hablar, etc. Una vez adquiridas, pues ¿qué deberían hacer? Pues, practicarlas y repetirlas muchísimas veces. Y nos preguntamos: ¿Les hemos permitido ese proceso tan natural? ¿No será que no les permitimos practicar sus habilidades? Cuántas veces les dimos de comer en la boca cuando ellas mismas podían hacerlo solas? ¿Cuántas veces las llevamos en brazos cuando podían caminar?

Tenemos como adultos una visión equivocada de lo que es el cuidado, pienso. Llegamos muchas veces a creer que darles amor es hacer todo por ellos, ¿no? Los cuidados los hacemos al niño y no con el niño, sin darles la oportunidad de participar en su propio autocuidado. Desconocemos que el aprendizaje del niño está en el proceso y en la repetición de las actividades y no en el objetivo: los vestimos nosotros porque hay que vestirlos rápido, ese es el fin. Pero para el niño, no importa el tiempo. Y ahí surge el gran conflicto entre al adulto de hoy y el niño: un adulto que no tiene tiempo con un niño que lo necesita para desarrollarse plenamente. “El adulto debe ser un observador cuidadoso, respetuoso y paciente de la conquista de la independencia del niño”, dijo Montessori. Es su responsabilidad.

Así que luego de pensarlo, de analisarlo y culparnos bastante también (cosa que no recomiendo que lo hagan), considerando nuestra realidad hoy, ¿cómo podemos ayudar a nuestros niños en el desarrollo de su independencia?

Sobretodo en los tres primeros años de vida, en la medida que van adquiriendo las habilidades, es fundamental ofrecerles un ambiente adecuado para que sea posible la práctica y la repetición. En ese espacio podrán realizar las actividades o experiencias que les permita autoconstruirse para a partir de su maduración biológica llegar a maduración de funciones psíquicas, como es la independencia.

Un ambiente organizado que les permita moverse de manera segura y que les transmita confianza y tranquilidad. Y por supuesto, algo que nos cuesta mucho: dejarlos que hagan las cosas a su manera y su ritmo. Confiar en que sí, lo pueden hacer. En lo práctico, empezar a prepararse para salir antes para tener más tiempo. Organizar nuestras rutinas teniendo muy presente el tiempo de nuestros hijos y no solo los nuestros. Permitiendo que ellos participen de las actividades en casa de manera activa: cocinando con nosotros, limpiando con nosotros, etc.

Esa observación nos ha llevado a hacer unas cuantas adaptaciones en casa pero sobretodo a analisar nuestro comportamiento como adultos para poder mejorarlo. ¡Nunca es tarde para eso! Ya hemos notado cambios positivos en las niñas, cosa que nos motiva a continuar. ¿Qué haceis para ayudarlos a que sean más independientes vuestros hijos? Seguiremos hablando mucho de este tema…

Un abrazo.

Juliana Simeone.

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