¿Por qué son importantes las actividades de vida práctica para los niños?

¿Cuál es la importancia de la vida práctica en el desarrollo del niño? Lo expresó la Dra. Montessori en sus tantas enseñanzas: “Para empezar, lo mejor.” Y, ¡cuánta razón tenía en algo tan sencillo. ¿Y por qué lo mejor? Las actividades de la vida práctica son como la base en el desarrollo de las habilidades del niño. A partir de actividades como vestirse, utilizar una jarra de vidrio o cucharear semillas de un recipiente a otro, por ejemplo, estará preparándose para la vida misma y para más adelante en las demás áreas del ambiente Montessori. Con las secuencias establecidas en los materiales, con su orientación desde la izquierda a la derecha o de arriba hacia abajo, estará preparándose para escribir y para leer, desarrollando habilidades matemáticas, entre otras cosas. Es muy importante saber que todo en el ambiente tiene un porqué y un sentido.

No creo que haya mejor área que la de la vida práctica en el ambiente Montessori que represente tan perfectamente al trabajo. Y mejor aún, el trabajo con base en la realidad, en lo que el niño vive en su casa, en su entorno. Con los materiales que forman parte de su rutina, de su día a día. Los mismos que utilizan su padre o su madre para las actividades de cuidado de la casa, por ejemplo, serán parte de su ambiente Montessori. No podría existir mejor motivación para su tendencia natural de trabajo. Será su oportunidad de utilizar esos mismos materiales pero adaptados a su medida para desarrollar algo tan importante como su independencia y auto construcción. Y si recordamos que los niños son como esponjas, con su mente absorbente, que captan de su entorno todo lo necesario para su desarrollo, entenderemos aún la importancia de las actividades de la vida práctica. La fuerza vital que tiene el niño se verá aún más favorecida por un ambiente con actividades con propósito que son parte de su vida.

A través de los ejercicios de la vida práctica en el ambiente el niño tendrá la oportunidad de satisfacer sus tendencias humanas. Desarrollará su necesidad de trabajar, como ya mencionado anteriormente, algo que lo hace tan feliz, como además el auto perfeccionamiento, el movimiento o la exploración. Todo esto que es natural en el niño. Favorecerá a su autoconfianza y posteriormente la independencia.

Un tema tan importante como son de las tendencias humanas nos llevan a recordar a los periodos sensibles. Y podemos hablar del orden. En el área de vida práctica tendrá la oportunidad de completar tareas y de establecer secuencias. Los materiales encontrados estarán organizados con un código de color, que facilitará su orden mental y que lo ayudará en la localización de los mismos y sobre todo saber cuales son los elementos que corresponden a cada material. Es el orden que necesita el niño para desarrollarse cuando encuentra un material organizado por grado de dificultad, de los más sencillos a los más complejos, siempre respetando su etapa de desarrollo. Todo deberá tener un orden y una secuencia en el ambiente. Tal trabajo lo ayudará además a desarrollar su mente matemática, ya que tendrá que clasificar, organizar y ordenar todo lo que va desarrollando en su mente. En su cabeza tiene que pensar y secuenciar: para llevar a cabo esto, tengo que hacer primero esto, segundo esto y por último esto. ¡Y cómo disfruta de ese proceso! En ese camino es que aprende. Un ambiente con vasos de material real como el vidrio en el área de vida práctica, permitirá que el niño mida su fuerza al sostenerlos con agua, por ejemplo. La experiencia de vivir en el ambiente preparado para estas situaciones, con los materiales adaptados y organizados lo permitirán desarrollarse. Un material y un mobiliario que se comunica con el niño y le muestra si hay error o no, permitiendo el control del mismo. Podrá darse cuenta si ha ejercido demasiada fuerza o no al empujar una mesa o llevar una jarra llena, por ejemplo.

Y continuando con los períodos sensibles, dentro del ambiente de vida práctica, recordamos también del movimiento. Y es tan importante en esta área que poco necesitaremos del lenguaje. Los materiales que encuentran allí son de su entorno, ya los conoce. No hace falta ni siquiera nombrarlos. Los movimientos controlados y pausados serán fundamentales. Los deberá encontrar en el guía a la hora de realizar una presentación y también lo necesitará para trabajar los materiales de vida práctica. Trabajará así su coordinación y su control de movimientos. Cuando realiza tareas como traspasar el agua de un recipiente a otro, deberá tener el cuidado suficiente y necesario. Fortalecerá sus movimientos, los perfeccionará a la medida que repita la actividad. Y cuando el niño logra controlar sus movimientos y su cuerpo, estará desarrollando su voluntad y su autocontrol hacia la autodisciplina. Todo esto que es tan importante para la normalización del niño son elementos muy bien trabajados en el área de vida práctica.

Es importante recordar en este caso que para que el niño llegue a la normalización debe antes llegar a la concentración. O sea, es el elemento fundamental en ese proceso. Es un proceso donde será necesario crear condiciones favorables al desarrollo del niño. Proporcionarle actividades que le despierten interés, como son las actividades de vida práctica, brindarle la oportunidad de elegir y practicar su voluntad, observando si su ambiente está preparado para él, siempre pensando en sus necesidades en cada etapa, guiar al niño siempre estableciendo límites claros para evitar el desarrollo de desviaciones, a través de la disciplina activa y de ejercicios de la vida práctica y con base en la realidad. Un niño(a) que puede elegir según sus intereses y necesidades dentro del ambiente, podrá finalmente concentrarse, organizar sus movimientos, sus pensamientos , su espíritu y a partir de ahí, lograr llegar a la normalización.

Recordamos lo que dice María Montessori: ¨el hombre solo puede desarrollarse por medio de la libertad y de las experiencias sobre el ambiente”. (La mente absorbente). Y por esto es tan importante el ambiente proporcionado al niño. Un ambiente que permita que pueda desarrollarse sin obstáculos, dónde pueda ser observado con un mínimo de interrupción, dónde pueda desarrollarse libremente permitiendo el error, la repetición y el trabajo. Así estaremos como adultos evitando la obstaculización de su desarrollo. Y esa libertad y el desarrollo de la independencia tan necesario es el propósito del ambiente de vida práctica. Un niño que podrá realizar tareas que son parte de su propia vida por si mismo. El niño va aprendiendo a manejarse con su entorno, con lo que le rodea, con lo que normalmente usa en su día a día. El niño por medio de las actividades de vida práctica estará involucrado en el cuidado de todo el ambiente que le rodea.

El ambiente de vida práctica, finalmente, como decía María Montessori, será una “Ayuda para la vida”. A través de los ejercicios y materiales utilizados el niño podrá desarrollarse con todos los medios que lo acompañaran hasta su vida adulta.

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