El método montessori en nuestras vidas

Todo empezó cuando nació Lara y las cosas no seguían un rumbo natural. Un parto complicado, dudas, miedos e inseguridades. ¿Cómo sería su desarrollo? ¿Cuándo hablaría? ¿Cuándo caminaría? ¿Cuándo? ¿Cuándo?

Me vi obligada a mirarla de otra manera. Como madre, necesité cambiar mis expectativas. Ya no era lo que pasaría dentro de 2 semanas o 1 mes, sino lo que era capaz de hacer hoy. En realidad, algo que no tendría ni siquiera que aprender pues naturalmente si nos ponemos a pensar, no tenemos más que el día de hoy, ¿no es así? Pero el que dirán, lo que hacían otros niños en el parque o en el cole, lo que yo esperaba de ella, la culpa que sentía de ser o no una buena madre, contra todo eso tenía que luchar día a día para no perder el foco en lo que más importaba y hasta ese día no sabía: los tiempos y el ritmo de mi hija.

Y ese cambio de mirada lo debo sobretodo al método montessori, a los descubrimientos y estudios de la Dra. Ella pudo ver en los niños que no tenían recursos toda la capacidad del mundo para desarrollarse. Creyó siempre en sus capacidades y las respetó. Organizó un espacio sencillo pero con todo lo básico y necesario para su crecimiento. Su experiencia y sus descubrimientos han transformado, siguen transformando y espero que transformen sin duda la mirada hacia la infancia de muchas madres, padres, maestros. También ha transformado la mía.

Por supuesto que aún siento miedo. ¿Conoces a alguna madre que no lo siente? Pero confío mucho más en ella. Creo mucho más en ella y en sus capacidades. Y eso es lo que me da la tranquilidad que necesito para continuar guiándola, acompañándola.Tanto a ella como a su hermana.

¡Feliz fin de semana!

Juliana Simeone.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *